En el post anterior os hablaba de que por el Mississippi todo era un poco igual... hasta llegar a Nueva Orleans. Se nota a primera vista, es una ciudad vibrante, llena de vida, de color, de música. El colofón perfecto a 21 días de ruta. Nos alojamos en el hotel Saint Pierre, en pleno French Quarter. No es de lujo, pero si encantador, es como si fuera tu propia casita, con su terraza particular y todo.
Nada más llegar conocimos a Mario, que nos recomendó un sitio para comer algo fuera de lo más turístico, La Flor de Lis, justo cuando se acaba el mercado francés, una especie de Encantes donde puedes encontrar de todo. Aquí provamos el Gumbo y la Jambalaya, dos platos criollos de la zona. La oferta gastronómica ya no se limita a hamburguesas y comida mexicana, realmente tienen platos muy sugerentes.
Hay músicos por todas partes, se respira Mardi Gras (así se llama el carnaval en Nueva Orleans) y eso que estamos en temporada baja.
Como no, también hay edificios majestuosos
y vestigios de la presencia española en la zona (este cartel aparece en casi todas las calles del barrio, con el antiguo nombre de la vía)
Las calles están decoradas por unas bonitas balconadas
También hicimos una parada en el conocido Café du Monde
Y tras una siesta a la española, nos preparamos para vivir la noche de Bourbon Street. Con el ambiente que nos encontramos un miércoles de temporada baja, no nos imaginamos lo que puede pasar en pleno Mardi Gras.
Es sólamente una calle, pero llena de garitos con música en directo, tiendas con artículos de vodoo mezclados con instrumentos musicales y prostíbulos a pie de calle
Nosotros nos decantamos por la tortuga verde... la pu...... tortuga verde de la que tanto nos acordamos al día siguiente. Pero si parecía un sorbete de melón sin alcohol!!!! Se trata de la especialidad de la casa, servida en un vaso especial con color de anticongelante
Después buscamos algo más movidito
y fuimos embajadores de Cataluña, haciendo gala de nuestro inglés. No preguntéis de qué iba la conversación... Lost in Traslation!! :-)
y así acabó la noche... enderezando las farolas que algunos desaprensivos se habían cargado en las horas previas
El día siguiente fue de recuperación... tuvimos que pedir un exorcismo para quitarnos al espíritu de la tortuga verde de dentro. Y después hacer maletas, un poco de blog y despedirnos de la ciudad

















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