Hoy es un día triste... nos abandonan Raquel y Emilio. Pero al menos nos queda el regusto de un gran último día en Fort Worth. Por la mañana los llevamos al aeropuerto y después nos dirigimos hacia Vicksburg, el primer pueblo tras cruzar el Mississippi. Nos paramos a comer en Tyler
Después, cansados de tanta carretera, nos perdemos por un camino de montaña que nos llevará al lago Bistineau, en busca de una de esas sorpresas que a veces te deparan los caminos, pero no fue así, era muy 'normalito'.
Lo mejor fue encontrarnos con la furgoneta de los helados. Los aficionados a Los Simpsons sabéis de qué os hablo. Pues sí, existen y son así de cutres.
Como estamos muy cansados de la salida nocturna, decidimos hacer noche antes de llegar a Vicksburg. Paramos en lo que parece un paradísiaco lugar, una zona universitaria verde, tranquila... Pero todo paraíso tiene sus zonas oscuras, y me parece que esa zona es el motel que elegimos. Joer! vaya tres tipos chungos que tenemos de vecinos. Y nada más vernos nos han preguntado nosequé del coche. Además tenían la tele a toda ostia, la habitación está a 80 grados y no se enfría con el aire... sólo esperamos sobrevivir.



1 comentario:
OOh yeah!
Quina enveja, felicitats als aventurers.
Tenim molts dinars de dimarts per explicar històries de l'oest americà
Iankis a tope.
Salutacions des del Pirineu.
Genís
Publicar un comentario